Big Data, la ignorancia por saturación

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Los nuevos televisores de Samsung podrían espiarte. Bueno, es una opción factible, sí, aunque la empresa ya se ha afanado en desmentirlo. Lo que está claro es que la hiperconectividad a la que voluntariamente nos sometemos hace que continuamente estemos liberando datos personales. Sin querer, involuntariamente, pero nuestros patrones de conducta delatan mucho de nosotros. Nuestros smartphones, las Apps instaladas en ellas, nos espían con total impunidad y nuestro beneplácito.

Vivimos hiperconectados, generamos millones de datos por minuto que revelan valiosos patrones de comportamiento. Hacerse con ellos es fin de muchas empresas que ven, como siempre ha sido, que la información es poder. Sin embargo la sobresaturación de información hace que manejarla y clasificarla correctamente sea cada vez más complicado. En la era del Big Data el volumen de información no nos está haciendo más inteligentes, ni más listos sino todo lo contrario. La ignorancia por saturación, por no saber desgranar os contenidos, el grano de la paja, es un fenómeno cada vez más extendido.

El periódico The Guardian enumeraba seis maneras en que la tecnología nos espía, así como su correspondiente manera de evitarlo. Seis maneras de conseguir datos fiables y relevantes que cruzados son capaces de revelar más incluso de lo que nosotros podemos llegar a saber sobre qué hacemos, donde estamos, cuanto tiempo permanecemos en un lugar, qué nos gusta o con quien nos relacionamos.

El gran espía de nuestros movimientos, usos y costumbres es el teléfono. La gran mayoría de las Apps que tenemos instaladas y que utilizamos a diario revelan información sobre nosotros. Una de las que más es, obviamente, Facebook. Por su carácter social, porque en ella marcamos cosas que nos gustan y por compartir nuestra vida en ella, es la gran espía. El botón “Like” es sensacional confidente para empresas y departamentos de marketing ávidos de conocer tendencias sociales sobre las que aplicar sus campañas de comunicación y promoción.

Pero no sólo con los “Me Gusta” se consigue información. Facebook utiliza también nuestro historial de navegación para conocer más sobre nosotros y ofrecernos contenidos relacionados en nuestro muro.

Si bien los “me gusta” van a cargo de cada usuario, y está en sus manos dejar de clickar ese botón, para que Facebook deje de husmear en nuestro historial de navegación basta con cerrar la sesión activa.

Otros elementos tecnológicos de nuestro día a día capaces de saber más de nosotros que nosotros mismos son los servicios de geolocalización móviles. Toda App que se precie reclama poder acceder a este servicio para poder ofrecer mejores contenidos o mensajes geolocalizados. Sin embargo, gracias a ello les resulta muy sencillo traquear las posiciones y saber los usos y costumbres de la gente. Basta un ejemplo de prueba para los usuarios de iPhone: configuración > privacidad > localización > servicios del sistema > ubicaciones frecuentes. Al pulsar sobre cualquiera de las ciudades os marcará allí donde habéis estado.

Con desactivar esta funcionalidad, se acabó el rastreo.

Las redes de telefonía móvil, por su propia estructura de funcionamiento, también son muy proclives a revelar datos personales relativos a ubicación y comportamiento. La única solución contra ello es no utilizar el teléfono móvil, lo cual parece mucho más que imposible para el 80% de la población.

The Guardian llegaba hasta seis, pero maneras de espiarnos las hay a decenas. La suerte de todas ellas es que el volumen de información que se genera es enorme e interpretarla requiere su tiempo y esfuerzo; algo a lo que no pocas empresas han empezado a invertir.

Como dijo alguien alguna vez, “a veces es mejor no saber”…

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