El móvil de Darwin

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La persistencia de las especies depende, en buena parte, de su adaptación al entorno

Charles Darwin, con su teoría de la evolución, revolucionó el mundo científico. Afirmaba sin rubor que las especies cambian, mutan, se adaptan al entorno para sobrevivir y perdurar. Algunos le tacharon de hereje, de loco, de iluminado pero el paso del tiempo no ha hecho más que confirmar sus tesis y ya nadie, o casi nadie, se atreve a negarlas. Pero realmente, ¿hemos sabido adaptarnos?

Decir que actualmente los cambios son mucho más abruptos que hace uno o dos siglos es una obviedad, a la par que una temeridad, pero es bien cierto que nuestro entorno ha vivido una serie de pequeñas revoluciones que han variado por completo nuestra forma de ver e interpretar el mundo. Adaptarse a ello es lo que permitirá, a muchos, perdurar en el tiempo. Toda innovación tecnológica tiene este fin, la transformación de una sociedad, y distinguir entre la que pasará de largo y la que se va a quedar para siempre para adaptarse a ella es capacidad preciada.

Una evidencia de ello es la tecnología móvil. Llegó como herramienta de negocio y se ha convertido en elemento indispensable en nuestro devenir profesional y social. Ya nada pasa, existe u ocurre si antes no se ha visto reflejado en la pantalla de un móvil. La conectividad es ahora palabra de moda. El 80% de los accesos a internet se hacen ya vía móvil.

Érase un hombre a un móvil pegado”, recitaría ahora Quevedo sin rubor. En eso nos hemos convertido y a eso debemos adaptarnos personal y comercialmente.

No obstante, la inmensa mayoría de las empresas aún no han empezado a sacar provecho de esta oportunidad. Abundan los portales web que no se adaptan a las pequeñas (o no tanto) pantallas de los móviles y tener una App es aún cosa de muy pocos. Los costes de producción de una aplicación móvil (tanto en tiempo como en dinero) hacen que pocas compañías puedan asumir su amortización. La demanda existe pero no hay ni suficientes profesionales, ni herramientas lo suficientemente adaptables como para absorber esta nueva necesidad.

Lentamente han ido apareciendo nuevas fórmulas para dar salida a la demanda de Apps móviles, pero pocas son realmente eficaces y eficientes. A las primeras plataformas de programación se le han sumado editores cerrados que han primado la sencillez a costa de la personalización. Hasta ahora no había término medio: o se apostaba por la complejidad (a precios altos) o por la sencillez (sin posibilidad de adaptarse a las necesidades reales del consumidor).

La aparición de una tercera vía se ha hecho cada vez más urgente. King of App, el primer CMS del mercado global, cumple con esta función cogiendo lo mejor de cada solución: personalización, sencillez y bajo precio. Tres patas que se adaptan al medio, al entorno y a la necesidad.

King of App es el primer editor que da manga ancha a la creatividad de sus usuarios. Con un próximo acceso al código para que los diseñadores puedan personalizar las plantillas con sólo tocar el CSS y transformarlas por completo, evolucionarlas, adaptarlas al medio para que subsistan y perduren. Un Content Management System completo, como lo fue WordPress en su momento para el diseño web, nacido para que el paso al mundo móvil sea rápido, barato y creativo, al alcance de todos. Una plataforma que permitirá decir que sí a aquellos proyectos que tanto diseñadores como programadores han tenido que rechazar por falta de tiempo y presupuesto.

Y es que no es una apuesta banal la propuesta de King of App. En un paso más de evolución tecnológica, quiere ofrecer cuanto diseñadores y programadores necesitan. A los unos personalización, a los otros la capacidad de crear funcionalidades a medida. Y a la vez, la opción de ganar dinero con ellas gracias a una tienda de plantillas y módulos donde ambos puedan subir sus creaciones y comerciar con ellas. El objetivo es claro y ambicioso: crear una comunidad sólida y dinámica dentro del mundo mobile.

Un proyecto pensado para la máxima satisfacción del cliente, entendiendo a éste tanto al receptor de una App como a la persona que la realiza. Los unos porque reducen costes y los otros porque consiguen resultados espectaculares en un menor tiempo.

Un nuevo ecosistema, una nueva adaptación, el paso a móvil, que hubiera despertado, sin duda, el interés de estudiosos como Darwin.

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