La fórmula para rentabilizar una App

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Son muchos los desarrolladores y diseñadores a quienes les encargan una App. En ella ponene los cinco sentidos y tratan de conseguir un resultado óptimo. Sin embargo, quien la encarga tiene en mente, más allá de cuestiones como la funcionalidad o lo atractiva que pueda resultar, el rendimiento que se le pueda sacar. Ya no se trata tanto, a veces, de poner a disposición del gran público una herramienta de conexión sino también de rentabilizarla al máximo.

Las opciones para monetizar una App son varias y cada fórmula debe adaptarse tanto al tipo de aplicación como también al público al que va dirigida. En general se puede hablar de tres maneras de ganar dinero con una App.

La más común de ellas es ponerle un precio a la descarga. Cada uno de los markets tiene sus propias reglas de precios. Sin embargo, un elemento común en todos los usuarios de App es que, si no se trata de algo muy imprescindible y específico, se opta siempre por la versión gratuita de las aplicaciones.

Es evidente que para ganarse la vida con esta fórmula, el truco pasa por conseguir el mayor número de descargas posibles. Para ello hay que tener en cuenta tres cosas y no son fáciles de llevar a cabo. Una es erigirse como una App de referencia, destacada, en los markets. Para ello es necesario que tanto Apple como Google se fijen en ella y eso no siempre se consigue a la primera.

Para llegar a ello, es importante gozar de un volumen de descargas determinado; es decir contar con la aceptación del gran público. Así que previamente habrá que apostar por una campaña de marketing. Eso implica inversión y no todo el mundo está en disposición de destinar parte de su presupuesto en dar a conocer en los medios online y offline su aplicación. Así que hay que apostar por la viralidad.

Casos como el de FlappyBird son el ejemplo perfecto de viralidad de una App. El ser un juego imposible la convirtió rápidamente en referencia. El boca a boca derivó en millones de descargas y en una promoción inmediata. Claro que llegar a estos niveles es complicado pero se debe apostar por ello.

Las tres opciones, claro, se retroalimentan las unas con las otras. Apostar sólo por una no da resultado así que hay que plantear, siempre, el lanzamiento de una App de manera transversal para conseguir resultados en cada uno de los campos.

Mientras el volumen de descargas no sea realmente alto, otras opciones para conseguir rentabilizar la inversión en una App pasa por el modelo freemium. En él se combina la gratuidad en la descarga de la aplicación con una serie de servicios complementarios in-App que tienen un coste para el usuario. Obviamente, estos servicios son siempre de adquisición opcional y, por lo tanto, no aseguran unos ingresos recurrentes sobre la aplicación.

Es ahí donde entra la tercera opción, la publicidad dentro de la App. Mediante la venta de pequeños espacios en una aplicación se pueden conseguir ingresos recurrentes. Estos espacios pueden ser pequeños banners emplazados en alguna parte de la pantalla, la inserción de vídeos en momentos concretos en función de la navegación del usuario o pantallas intermedias (como los interstitials web) en los que un anunciante pueda publicitar sus productos. Es evidente que su mayor contraindicación es que el usuario no quiera publicidad en su App y acabe por eliminarla. Por ello, hay que, siempre, tener máximo cuidado en las inserciones para que no acaben por pisar el contenido propio de la aplicación.

Ads, freemium o pago por descarga; tres opciones válidas que analizar en profundidad a fin de que encajen también con el tipo de público al que va dirigida una App.

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