¡Oh no! ¡Eso nunca!

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En el mundo de las Apps la sencillez es el rey. Más o menos así se podría resumir lo que se debe tener en cuenta a la hora de diseñar una aplicación. Aunque parezca mentira en una sociedad en la que cada vez queremos más y más información, las apps deben ser, cuanto mínimo, sobrias a la par que prácticas y más cuando se trata de aplicaciones personales o comerciales.

Son muchos los errores de base que se cometen a la hora de diseñar una App. Las ganas de agradar y de conseguir el máximo número de descargas pueden derivar en equivocaciones que generen el rechazo de los usuarios. La más flagrante de ellas es creer que una App comercial tiene que ser entretenida. ¡Mal! Tiene que ser práctica por lo que los elementos superfluos que no aportan información como son las animaciones están terminantemente prohibidas.

Practicidad y claridad de contenidos. La App es una herramienta de trabajo en la que unos se promocionan y los otros encuentran solución a lo que buscan. Por ello, cuanto más accesible sea, mejor. Todo tiene que estar bien indicado y, a poder ser, nunca se deben proteger los contenidos bajo contraseña. Obligar al usuario al registro, resta puntos a no ser que se trate de una App de uso restringido. En este caso, nada que objetar.

Pero es que además, hay que tener mucho cuidado con el exceso de información. Una App debe resolver un problema concreto. Si se recarga de información se convertirá en una página web y para eso qué mejor que enlazarle directamente la App a nuestro portal, ¿no?

Otra de las cuestiones importantes a plantearse antes de empezar a montar una App es el logo a utilizar. Debe destacar de entre las millones de aplicaciones disponibles en los markets por lo que diseñar cuidadosamente la imagen exterior que tendrá nuestra App es muy importante. Por ello, fotos y textos quedan totalmente descartados como carta de presentación.

Una vez la App ha sido descargada en nuestros magníficos teléfonos y tablets, hay que tener en cuenta algo muy básico: cómo se navega a través de ella. Parece un tema menor pero… sin duda no lo es. La información y, sobretodo los botones de acceso deben tener un tamaño acorde con ello. Textos y botones pequeños… de ninguna manera.

Vistas cuestiones a tener en cuenta durante la planificación y una vez instalada la App, hay otros aspectos que también deben tenerse en cuenta como son la monetización de la aplicación y el tema de las notificaciones. Sin duda que son dos opciones muy interesantes y útiles sin embargo, mal utilizadas supondrán el fin de los días de una App.

Las notificaciones son un elemento muy valorado a la hora de montar una App comercial o personal. Con ellas se puede anunciar a los usuarios cualquier información de utilidad. Pero cuidado, sobrepasarse en este aspecto es altamente perjudicial. A nadie le gustar estar recibiendo notificaciones permanentemente máxime si no aportan nada novedoso o de especial interés. Así que, notificaciones sí, pero con moderación.

En cuanto a la monetización de la App, cobrar por acceder a contenidos es totalmente lícito y en según que casos recomendable para garantizar la calidad de los mismos. Sin embargo, hay que ir con cuidado. Provocar el pago continuado del usuario sin ofrecer algo realmente valioso a cambio es, sin duda alguna, una de las peores acciones que se pueden cometer así como garantía de que esa App va a pasar a mejor vida en lo más fondo de los markets.

En definitiva, que montar una App puede ser realmente fácil pero caer en algunos errores graves también. Por ello, nosotros tratamos de ponéroslo fácil aplicando el sentido común (así como todas estas indicaciones) en nuestras plantillas para que sean 100% usables y con diseños atractivos. Con King of App no sólo vas a tener una aplicación de bajo coste sino que además te ayudamos a que sea un éxito total.