Las fronteras de una App

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Internet y la telefonía móvil no tienen fronteras. ¡Cuántas veces hemos oído esta frase! Y sería cierta si no fuera por algunas excepciones en forma de censura gubernamental (véase Turquía, Korea…) o de, atención, protección al menor. Efectivamente, a las fronteras físicas ya podemos empezar a tener claro que las acompañan las fronteras virtuales. Eso es lo que le ha pasado a una de las Apps más famosas de Estados Unidos y cuyo mal uso ha desembocado en un importante debate.

La App en cuestión se llama Yik Yak y pasa por ser una nueva emulación de la más famosa Secret. Es decir, es una App de mensajería que ofrece el total anonimato del emisor. En este caso Yik Yak funciona en base a la geolocalización y sólo permite enviar mensajes y leerlos cuando se está en un lugar determinado con un radio de acción totalmente delimitado.

La utilización de esta App no tendría nada raro si, una vez más, los usuarios se limitasen a utilizarla debidamente. Sin embargo, se ha detectado que en escuelas de primaria su uso iba más allá de la comunicación para convertirse en un perfecto foco de bullying o ciberacoso bajo el amparo del anonimato.

“Fuimos unos ingenuos. Creamos la aplicación principalmente para estudiantes universitarios. Usar la aplicación de la forma en la que pretendíamos que se usase requiere cierta madurez y responsabilidad”, decía uno de sus creadores en una entrevista publicada en la edición americana del Huffington Post. Y es que demasiadas veces se comprueba que madurez y telefonìa móvil no van precisamente de la mano.

El caso es que para evitar ese mal uso de Yik Yak se ha optado por la solución de ponerle fronteras. Es decir, limitar que pueda ser utilizada dentro de los recintos escolares en lo que se denomina “bloqueo geográfico”. Dado que la aplicación requiere que el teléfono diga cuál es su posición para funcionar, los creadores han utilizado esta información para evitar su uso en centros educativos para menores. Varias escuelas se han puesta ya en contacto con la empresa desarrolladora para que les incluya en el listado de zonas donde inhabilitar la App e incluso se ha firmado un acuerdo con la empresa Maponics, que posee las localizaciones de 100.599 escuelas por todo en Estados Unidos (el 85% del total, según dicen los responsables de Yik Yak).

Por otro lado, también se ha limitado el uso de esta App a los mayores de 17 años a fin de llegar a un público en principio más maduro y consciente de los peligros y riesgos en el uso de cualquier aplicación móvil.

Sin duda, pero, lo que abre de nuevo esta App es el debate sobre el acceso de menores a la telefonía móvil, los usos y restricciones de una App y, como no, el propio comportamiento de los menores en la escuela y la relación de los unos con los otros. Tres frentes a analizar con muchos problemas a solucionar y que pueden ser claves en un futuro inmediato.

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